Hoy os propongo una receta típica de la cocina coreana, el kimchi. Este plato consiste en verduras fermentadas, generalmente a base de col, aunque también podemos elaborarlo de calabaza o pepino. Existen muchas maneras de preparar estos fermentados. La más tradicional es con una base de “sopa de harina de arroz”, es decir, cociendo una pequeña cantidad de harina de arroz en agua a la que posteriormente añadiremos el resto de condimentos. La receta que yo he elaborado es un poco más rápida, pues he prescindido de la sopa de harina de arroz. Esto da como resultado una salmuera más líquida pero igual de sabrosa. Además esta preparación está llena de propiedades. Al estar los alimentos crudos, el kimchi es un alimento vivo, por lo que las verduras conservan todos sus nutrientes; debido a la fermentación láctica es un prebiótico (compuestos que el organismo no puede digerir, que estimulan de manera selectiva el crecimiento y actividad de bacterias beneficiosas para nuestro cuerpo), y probiótico (bacterias o levaduras presentes en los alimentos que aportan beneficios a nuestro organismo); además es un potente antioxidante y es rico en proteínas, carotenos, vitamina C, A, B1 y B2, calcio y carbohidratos.

 

 

Ingredientes:

  • 1 trozo de daikon
  • ½ Col china o repollo
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cm de jengibre
  • 2 cucharaditas de Chile en polvo
  • 2 cucharaditas de Chile en copos
  • 2 cucharadas de pasta de soja
  • 1 chorro de salsa de soja
  • 1 cucharadita de azúcar panela
  • 1/3 de vaso de vinagre de arroz
  • 200ml de agua
  • sal

Preparación:

  1. Lavamos bien el repollo, lo escurrimos y picamos en tiras muy finas.
  2. Pelamos las zanahorias, el daikon, las cebollas y los cortamos en juliana muy fina.
  3. Picamos los ajos y el jengibre.
  4. Mezclamos todos los ingredientes en un bol y posteriormente pasamos a un tarro de cristal.
  5. En otro bol mezclamos el chorro de soja, la pasta de soja, el chile en polvo, el chile en copos, el azúcar, la sal y el vinagre de arroz. Batimos bien y añadimos 200ml de agua y volvemos a mezclar.
  6. Vertemos el líquido en el tarro de manera que cubra todas las verduras. Podemos voltear el tarro para que se reparta bien la salsa de la fermentación.
  7. Dejamos fermentar de 5 a 10 días a temperatura ambiente y en un lugar que no tenga luz directa. Debemos abrir el tarro cada dos días para que salgan los gases de la fermentación.